Ensayos de estudiantes de 4to ECO
Ensayo
Crimen y Castigo. (Sofía Rodriguez Marques)
Siempre me pasa lo mismo: odio terminar libros,
series, cómics y mangas. El final es inminente, pero temido, aunque acá no
vinimos para tratar eso. El crimen ha sido visto a través de las generaciones
desde distintos puntos de vista. ¿Es un crimen el asesinar, robar, herir? Toda
la vida, desde que somos niños nos han enseñado lo que “está bien” y lo que
“está mal”, crimen y lo que le sigue, el castigo.
El desdichado final siempre llegará... ¿pero es
“bueno” adelantarlo? El asesinato es la mayor muestra de pecado.
“El que quitare una vida”, me decía mi papá. Nuestros próceres, los
Libertadores alabados, las guerras, admiradas en un pasado y de su mano, la
muerte y el asesinato han sido minimizados debido a la
sociedad. [U1] [C2] [C3] Cuando leemos sobre cómo se
libertó América no pensamos en la cantidad de muertes que hubo ni en la
cantidad de lágrimas derramadas por los familiares de los que murieron, sino que nos centramos en el resultado. Lo peor es
que seguramente tengo razón.
Rodia, protagonista de la novela psicológica realista
“Crimen y Castigo”, de Fyodor Dostoievsky, plantea en cierto punto algo que me
llama la atención incluso ahora. ¿Está bien matar? ¿Justificado? Él cree que
puede autodenominarse un “Napoleón”, un salvador, un alguien que mata y es
admirado. “Incluso se puede decir que gran parte de esos benefactores y guías
de la humanidad hicieron correr ríos de sangre.” Crimen y Castigo, pág 233.
La novela también planea un entorno sombrío, repleto
de gente, pobreza, falta de alimento, violencia. Incluso, un juez presente en
esta misma novela, ejerce una violencia psicológica contra un joven sospechoso
que... ni sospechoso era a esas alturas. Por su parte, este mismo juez busca
castigar a un asesino, un asesino que cree que al serlo, no lo es del todo, que
no es un criminal.
“Sí. Ahí tiene usted a ese infeliz Nicolás, al que
usted habrá torturado con sus procedimientos psicológicos para hacer que
confesara.” Crimen y Castigo, pág 314.
Todos allí (o la mayoría), Dmitri, Zamíotov, Zosímov,
incluso Sonia ven el asesinato como algo malo, tachan a Rodia de demente sin
escrúpulos, siendo que en parte, ese enfermo joven ruso podría (a mis ojos)
considerase como alguien realmente inteligente,
astuto, del mismo modo que Dostoievsky,
el Dios del propio genio que fue capaz de plantearme un problema más allá de la
violencia, la pobreza y la enfermedad.
En otras palabras, me enseñó algo nuevo, me hizo
pensar cosas que nunca había imaginado que iba a plantearme jamás.
Un médico dice “Yo no puedo quitar una vida. La estoy
salvando.”, un policía dice “Primero estoy yo, luego los demás.”, un civil
piensa “En defensa propia todo es perdonando.”. En la novela nos plantean que,
aunque esto sea una realidad (el hecho de que admiramos a asesinos), la culpa acaba
pesándole hasta al más inteligente, astuto y cauto.
Yo no pienso que la enfermedad de Rodia haya afectado
su juicio del todo durante la novela. ¿Somos seres ordinarios o
extraordinarios? Me pregunto si, sabiendo que el crimen acaba siendo castigado,
todos siguen cometiendo atrocidades con excusas como “muero de hambre” siendo
que si ser “extraordinario” fuera tan sencillo, todos lo seríamos.
“Me limito a pensar que es justo lo profundo de mi
pensamiento. Mi opinión es que los seres humanos pueden dividirse, generalmente
[...], en dos clases: una inferior, la de los hombres ordinarios, o sea, el
rebaño cuya sola misión es reproducir seres iguales a ellos, y la otra superior,
la de los auténticos hombres, que se satisfacen en dejar escuchar en su medio,
nievas palabras.” Crimen y Castigo, pág 234.
El que ríe último siempre ríe mejor. El castigo
siempre caerá sobre el crimen, ambos van de la mano, y Rodia acabó por
enterarse en carne propia lo que es el peso del castigo. La sociedad deja en claro
que no aceptará otro “Napoleón” cuando a esta le conviene. ¿Las guerras siguen? La codicia
sigue y siempre que exista crimen a
manos de un Napoleón, siempre existirá el castigo, la ira de la culpa.
Una vez, leí esta frase “Este es el inicio del fin.”
La cual leí en los diálogos de una película y no entendí lo que quería decirme.
Si lo relacionamos con lo dicho hasta ahora, el crimen es el inicio del fin, el
castigo, donde el hombre recibe la penalización, explícita y rápida o lenta, degradante
y dolorosa.
En conclusión, creo que el decir si es correcto o no
matar, en sí siempre será un debate en el que tampoco yo estoy segura de cómo
opinar. Al matar puede que te salves, pero nunca va a aliviarse ese horrible
peso en tu espalda.
Muy bien escrito!!!!
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